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La medición correspondiente a agosto determinó que las deudas destinadas al consumo representaron 1,4 salarios mensuales del sector privado, una ligera baja respecto al año anterior, aunque el indicador duplica los registros de comienzos de 2024. El monto no contempla créditos hipotecarios ni prendarios.

El financiamiento bancario explicó el grueso de los compromisos, equivalente a un ingreso mensual, mientras que el saldo restante correspondió a fintech, cadenas comerciales y entidades no financieras. El informe registró una lenta baja en las tasas de colocación, asociada al avance de renegociaciones de deuda.

Hasta el mes de agosto, 392.000 deudores lograron refinanciar saldos impagos por un monto global cercano a los $3 billones, lo que representó el 3,58% del total de operaciones vigentes.

En las entidades no bancarias, la tasa de irregularidad trepó al 30%. La deuda irrecuperable —con más de un año de atraso— alcanzó el 15% del total prestado por billeteras virtuales, cooperativas y casas de crédito a sola firma, frente al 4,6% registrado en el mismo mes del año previo.

El incumplimiento afectó con mayor intensidad a los rangos etarios más jóvenes:

  • Menores de 25 años: registraron un nivel de atraso del 43,6%.
  • Entre 25 y 34 años: alcanzaron un 38,9% de morosidad.
  • Entre 35 y 44 años: presentaron un 34,3% de irregularidad.

Frente a este escenario, el vicepresidente del Banco Central de la República Argentina, Vladimir Werning, descartó la implementación de mecanismos de auxilio estatal o programas especiales para aliviar la morosidad familiar. Durante un encuentro sectorial organizado por la Comisión Nacional de Valores, el funcionario sostuvo que este tipo de intervenciones generan riesgo moral e incentivos al incumplimiento de las obligaciones. Asimismo, estimó que el nivel máximo de mora ya fue superado y previó una tendencia a la baja en los próximos meses.

 

Autor: admin