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La relación entre Argentina y Chile atravesó en las últimas semanas un momento de tensión política y diplomática a partir de declaraciones vinculadas al Estrecho de Magallanes, un área de alto valor estratégico para la navegación internacional y la proyección antártica.

El episodio se originó luego de manifestaciones realizadas por altos mandos militares argentinos sobre el estrecho, cuya soberanía corresponde a Chile según los acuerdos bilaterales vigentes. Las expresiones motivaron reclamos del gobierno chileno y una rápida intervención de las cancillerías de ambos países.

Posteriormente, los presidentes Javier Milei y José Antonio Kast emitieron una declaración conjunta en Santiago en la que reafirmaron la soberanía chilena sobre el paso bioceánico. En el mismo documento, Chile reiteró su respaldo histórico a la posición argentina respecto de las Islas Malvinas.

Pese al entendimiento alcanzado entre ambos gobiernos, la polémica tuvo repercusiones en la política interna chilena.

Dirigentes oficialistas y opositores, exfuncionarios, militares retirados y legisladores expresaron preocupación por las declaraciones surgidas desde Argentina. El tema incluso llegó al Congreso chileno mediante pedidos de explicaciones al canciller de ese país.

Encuestas difundidas en Chile mostraron que una parte significativa de la población mantiene una valoración positiva de la relación bilateral, aunque también reflejaron niveles de desconfianza respecto de las intenciones argentinas en cuestiones territoriales.

Uno de los antecedentes citados durante la controversia es el Decreto 457/2021, aprobado durante la gestión del expresidente Alberto Fernández como parte de la Directiva Política de Defensa Nacional.

El documento incluyó referencias al Estrecho de Magallanes como un "espacio compartido", formulación que fue objetada por Chile y que continúa siendo motivo de cuestionamientos desde distintos sectores políticos y diplomáticos.

De acuerdo con lo manifestado por autoridades nacionales durante los recientes contactos bilaterales, el Gobierno argentino comprometió la derogación de esa normativa, una medida que es observada como un paso para reducir los focos de conflicto.

Las discusiones adquieren una dimensión particular para la región austral debido a la relevancia estratégica que han recuperado las rutas marítimas del sur.

En paralelo, la cooperación en materia energética, logística, comercial y de infraestructura aparece como uno de los principales ejes de la relación entre ambos países, especialmente en las regiones patagónicas y australes.

Tanto desde Buenos Aires como desde Santiago, las señales oficiales apuntaron a contener la escalada verbal y reafirmar los acuerdos internacionales que regulan la relación bilateral.

Los gobiernos ratificaron la vigencia de los tratados que delimitan las jurisdicciones y remarcaron la necesidad de canalizar cualquier diferencia mediante los mecanismos diplomáticos existentes.

Autor: admin