Tras el descarrilamiento del tren de YRT, los trabajadores atribuyen el hecho a la falta de inversión
Representantes de los trabajadores de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT) en Punta Loyola rechazaron las hipótesis de sabotaje tras el descarrilamiento de la formación ferroviaria y advirtieron que el episodio responde al deterioro de la infraestructura.
El reciente descarrilamiento de una formación del tren de YCRT reabrió la controversia sobre el estado operativo del complejo ferroportuario. Frente a las sospechas de un presunto sabotaje planteadas desde la intervención de la empresa pública y sectores gremiales como ATE Santa Cruz, los trabajadores que operan en la terminal de Punta Loyola sostienen que el incidente responde a un desgaste estructural producto de la desinversión.
Roy Stanig, referente de los trabajadores en Punta Loyola, descartó las versiones de complot o intencionalidad política tras el hecho. "Estamos en el marco de una empresa que necesita inversiones, que está todo al límite y al borde del colapso", afirmó respecto a las condiciones materiales de la infraestructura operativa.
El referente remarcó que las locomotoras en servicio superan los 50 años de antigüedad y que la falta de herramientas y maquinarias nuevas impacta en todos los sectores productivos de la compañía. Según su postura, el desmantelamiento de los equipos incrementa el margen para accidentes de este tipo.
"Nosotros somos los primeros que estamos contentos cada vez que vemos venir el tren con carbón, porque es nuestra función histórica", sostuvo Stanic, al tiempo que relacionó el escenario actual con los procesos de privatización vividos en la década de 1990.
Desde el sector gremial sostienen que el presupuesto enviado por la Administración Nacional resulta insuficiente para la adquisición de bienes de capital y el mantenimiento de las vías, cubriendo principalmente la masa salarial.
El incidente no registró trabajadores heridos. De acuerdo con las proyecciones informadas por la intervención a cargo de Pablo Gordillo, las maniobras para remover la locomotora del área geográfica crítica —cercana a la ribera y de difícil acceso para maquinaria pesada— demandarán aproximadamente una semana.
A pesar de la interrupción temporal en el circuito de transporte desde la mina, los acopios existentes en la terminal marítima permitirían sostener los compromisos de exportación previstos. El caso se encuentra bajo investigación en la Fiscalía Federal de Río Gallegos, a la espera de las pericias técnicas que determinen las causas mecánicas del descarrilamiento.
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